Indómita
Friday, February 12th, 2010Salvaje
tu espíritu indomable
es una rayo impredecible
un grito descalzo
un zarpazo en el hondo
corazón de la noche.
Salvaje
tu espíritu indomable
es una rayo impredecible
un grito descalzo
un zarpazo en el hondo
corazón de la noche.
Recién llegado intento seguir
la estela de tus pasos;
en vano miro detrás de cada espalda
dentro de cada boca,
con mis ojos como antenas
con mis manos como oídos.
Una alta noche que se cierra
sobre el hueco de tu nombre
me dice que están perdidas
las señales olvidadas. Mentira.
Sé, como sé que soy otro,
que vos estás al final de mi mirada
como un cántaro lleno de sed,
escondida en lo profundo, esperando,
y no me detengo.
Inmune
al pálpito del gentío
a las huellas que deja el tiempo
sobre los coches
sobre las nubes.
Ajena
al estrépito de las voces
se agita tan sólo
cuando escucha el crepitar
de sus propios pasos
sobre la piel de la luna.
Sos el candado y sos la llave
puerta de todo placer
y de todo llanto.
La ardua busca que conduce
al ojo ciego de la cerradura
termina en la punta de un dedo,
en la boca de un vientre.
Infinitas combinaciones
protejen el terciopelo de tu sangre.
Yo estuve ahí,
y he perdido las señales
o no he querido ver,
Ariadna, tu rastro luminoso.

El silencio es amigo de la espera
la angustia de prever que no has venido
que olvidaste la cita por descuido
esta vez, la anterior y la primera.
Por culpa de un azar incompetente
o tal vez por un quiebre del destino
aún late un corazón adolescente
en el pecho de este viejo peregrino.
Así voy enhebrando desconsuelos
esperando que esta vez no se te olvide
nuestra cita, nuestro amor, este pañuelo
esta angustia y este llanto que me siguen.
En la tarde de mi vida sólo queda
un catálogo de amores inquilinos
una sed, un vacío, un cuento chino
una farsa, un antifaz, al fin, la espera.
Imagen: Banco de la Plaza del Congreso, Buenos Aires. Copia en papel hecha en laboratorio.
Tags: poemías espera olvido descuido azar plaza congreso
Play para escuchar “Mitad de la canción del caballo violeta” de Illya Kuryaki.
¿qué ves en el cielo?
¿cuál es la forma
que le imprime tu alma?
si dejas volar tu mirada
para encontrar la silueta
¿será verdad también para mí?
sólo quiero ver
lo que ven tus ojos
y ser la nube
a la que regalas la forma.
En el límite de la vigila
cae, como un párpado
sobre el suelo
la noche llena de miedos.
No temas, la araña de mi brazos
teje para tí
la red inextricable que te envuelve
y te cuida.
Duerme, la recurrente
e incansable pesadilla
no te alcanzará esta noche.

Modelo: Paola.
Después de una semana con el sitio caído, aquí estoy de nuevo. Gracias sobre todo a los que me siguieron en el viejo blog (un beso para Pasajera y otro para Euge). Saludos para todos!