Emergencia
Monday, January 11th, 2010
Zapatito -¿olvidado? ¿ofrendado?- en la vereda del Hospital del Niño Jesús, Tucumán.

Zapatito -¿olvidado? ¿ofrendado?- en la vereda del Hospital del Niño Jesús, Tucumán.
A todos nos llega la edad en que sentimos que la vida pasa, y que sólo somos espectadores del bullicio, del gentío, de la diversidad que corre a la orilla de nuestra ventana.
Acomodamos nuestra silla en el umbral, acunamos el mate, el diario, la vida ya es de los otros. Las aventuras, las calamidades, los avatares del vivir nos han dejado atrás.
Somos grandes, maduros, mayores.
Somos responsables. O lo fuimos, o debimos haberlo sido. Hemos ganado nuestro derecho al respeto, al saludo obligatorio de los demás. ¿Hemos ganado?
Un día de estos largo todo y… y vivo, pues.
Fotos de fachadas de “viviendas chorizo” en Tucumán.
A principios de siglo XX, ante el rápido crecimiento de la población en la ciudad, debido en gran parte al caudal inmigratorio comenzado a finales del siglo XIX, la ciudad debió proveer tipologías que dieran solución a las nuevas demandas de espacio habitable.
Las Piedras 782 / 784.
¿Costumbre argentina?
Cada vez es más fácil toparse con un accidente al salir a la calle.
Cada día la ciudad te ofrece su piel
en cada poro que respira te ofrece con su asfalto
el don áspero de su cáscara.
¿Qué ofrenda recibe a cambio
por el tesoro suave de su camaleónica faz
por el húmedo y caliente aliento de sus piedras
de las hojas y el polvo
que transpira bajo cada pisada tuya?
Cuando duermas entre géneros y murmullos
recuerda cómo allá afuera todavía flotan
sobre la dura costra de la ciudad
las caricias de otros pasos.
Play para escuchar “Todos estos años de gente” de Luis Alberto Spinetta.
En mi barrio hay un hombre de la bolsa. O de las bolsas, porque como luego supe, lleva siempre varias cargadas con lo que supongo son papeles.
Una vez me pidió un vaso con agua. Y mi abuelo, que estaba conmigo, empezó a hacerle preguntas. Que cuántos años tenía, que dónde y con quién vivía, que si trabajaba… Vagamente recuerdo sólo algunas de las respuestas. Tenía un poco más de 40 años, y vivía con una hermana.
Ese día -como casi todos los días por aquí-, hacía mucho calor. Noté que entre sus ropas también llevaba papeles. Sentí que le dolían las manos, pensé en acompañarlo y ayudarle, pero me ganó la pereza. [Sigue...]
Ha llegado sin que lo llamen.
Aquí está, en las calles, en las veredas.
Dentro de nuestras casas.
Cuando se vaya se llevará
quién sabe cuánto.
Mientras, nosotros, incrédulos
lo vemos pasar.
“Argentina contará con un Tren de Alta Velocidad, que unirá la Capital con la ciudad de Rosario, a través de tecnología de punta, con un nuevo trazado de dobles vías magnéticas, por las cuales el tren alcanzaría velocidades de hasta 300 km/h.
Como parte del proyecto, se plantea un tramo entre las ciudades de Rosario y Córdoba, pero se estudia la alternativa de usar el trazado existente y una tecnología de locomotoras diésel de alta prestación, que alcanzarían los 160 km/h.
El proyecto alcanza una suma no inferior a los u$s 1.500 millones…”
…
¿Y por qué no utilizar los u$s 1.500 millones para reactivar las líneas ferroviarias que cruzan todo el país, utilizando los trenes mejorados de alta prestación?

Operarios sobre el cruce a nivel en Av. Independencia.
Click en play para escuchar “Qué le pasa a mi camión” de Los Wawancó.
“Qué fuerte pesadilla, qué fuerte pesadilla
qué fuerte pesadilla la que anoche a mí me dió
que vi a la novia mía, que vi a la novia mía
que vi a la novia mía transformada en un camión.
Una voz misteriosa oí que me decía
oí que me decía: tú serás mi conductor
y yo muy asustado, sin saber manejar
todito le movía pero no podía arrancar.
Ay, qué le pasa, qué le pasa a mi camión
qué le pasa qué le pasa que no arranca
con tan buena, con tan buena dirección
y la rueda y la rueda se le tranca.