Punchi, punchi…
Fotos de la noche del jueves 20 de mayo de 2010, en Santa Diabla, Tucumán.
Hace rato que no me divertía tanto bailando!







Fotos de la noche del jueves 20 de mayo de 2010, en Santa Diabla, Tucumán.
Hace rato que no me divertía tanto bailando!







Esta situación me hizo pensar en los que no tienen la suerte de tener un trabajo independiente, ya sea zapatero, comerciante o ingeniero, y que tienen a veces que soportar desde faltas de respeto hasta humillaciones, pasando por todo tipo de presiones, extorsiones, abusos y amenazas por parte de los “dueños de su presente”.
Cuántas veces me crucé con personas conscientes de los maltratos recibidos y que sin embargo no encontraban viable la opción de exigir respeto, ante el siempre presente terror a ser dejados sin trabajo (no uso la palabra “despedido” porque muchísimos ni siquiera están contratados, como por ejemplo, yo).
Personalmente, quizás porque no tengo terceras personas por las que velar, nunca tuve miedo de hacerme respetar, pero si tuviera un hijo al que darle de comer, o una esposa a la que brindarle una vida digna, quizás reaccionaría de otra manera.
Un homenaje, entonces, a todos aquellos que no encuentran la solución a sus problemas, y padecen día tras días un mal trato no merecido. A hacer algo para que esto cambie.

De a poco siento que se me escapa la vida, el tiempo, minuto a minuto cuando no estoy con vos.
Lentamente se escurren los besos que no te doy, las caricias que hago al aire cuando te pienso.
Como una cruel agonía, como una minuciosa tortura, gota a gota, siento que te pierdo…

A Ro Ingalina
Dónde irán?
alguien los espera?
qué azar cruzó nuestros pasos?
dónde vas?
quién te espera?
por qué no sos vos la que se cruza
en mi camino?
sigo caminando,
esperando el encuentro…




La polidactilia es un trastorno genético por el cual una persona nace con más dedos de lo normal en alguna o algunas de sus extremidades. Es más usual de lo que se cree, pues se dice que 1 de cada 500 niños nace con algún dedo de más, aunque esta estadística no puede tomarse como confiable.
En ciertas ocasiones conviene extirpar el o los dedos sobrantes, sobre todo cuando no es completamente funcional o cuando existe la posibilidad de que cause algún impedimento, como por ejemplo, al caminar si está en el pie.
Ante la esperada reacción escandalosa que adivino en ustedes si les muestro uno de los dedos extirpados en un frasquito, prefiero ilustrar esta nota con una foto de unos pies ya “normalitos” aunque quién dice qué es normal y qué no.
¿Cuántos dedos tengo acá?

¿Y si realmente una foto captura tu esencia?
¿Qué si de verdad soy un ladrón
buscando atraparte,
sacarte lo único que te distingue
más allá de la ropa,
de la piel, de la voz?
¿Y si la moneda que pensabas usar
para pactar con el diablo
ya no está en tu bolsillo?
Cuida tu alma, cuida tu alma.
Que estoy al acecho.








Ah, qué lindo poder leer el diario gratis todos los días!

Pequeños monumentos caseros, mojones en el camino donde la recurrente nostalgia deposita mínimas ofrendas, donde se ejecutan íntimos homenajes.
Cuántos finales escritos sobre el mismo cruce de calles, cuántas vidas que se agotan con el mismo horror, con el mismo sentimiento de impotencia.
Sobre qué punto en la banquina tendría que haber erigido una casilla, dónde exactamente tendría que haber clavado una cruz, pintado una piedra, si en el ya remoto abril del 82, no hubiera sido sólo un niño de cinco años que se enteraba de que su papá ya no volvería de Buenos Aires…

Es el miedo irracional a las arañas, es una fobia de las más comunes.
Particularmente no tengo miedo a nada, en general; pero estar en un lugar desconocido y de repente observar varios de estos especímenes para mí nunca vistos y de ese tamaño enorme (aproximadamente diez centímetros) no me causó ninguna gracia.
¿Ustedes a qué le tienen miedo?

Ay, Luna orgullosa
si supieras allá arriba
en tu solitaria seguridad
que has caído en mis manos.
Si supieras que has sido cazada,
que el corazón de un hombre enamorado
no conoce fronteras ni límites.
Sólo basta el amor, y la voluntad
para que las montañas se muevan,
y los mares se dividan.
Y tú, reina de la noche
te convertirás en un presente,
para la mujer que yo amo.
