Que la gente suba con un animal al colectivo, es algo que aunque no está permitido, nos tocó ver. Alguna señora que llevaba un cachorrito escondido en un bolso, o un gatito, que siempre traicionaba a su dueño dejando escapar un sonido revelador.
Pero que un perro grande suba por sí mismo al colectivo y viaje desde Yerba Buena hasta el centro es algo completamente inaudito. Sobre todo por la persistencia del can, que aunque fue bajado a la fuerza, volvió a subir, desganando al indignado pasajero que lo había hecho bajar.
Si sabía o no lo que hacía, jamás lo sabremos, pero fue algo divertido e insólito de ver.

¡tendrían que haberlo bajado al indignado pasajero!