La televisión se ha convertido en el vehículo transmisor de ideas que tiene una mayor llegada en la sociedad, más que el diario, que la radio, que los libros…
La televisión es una herramienta, y como tal no es ni buena ni mala de por sí, sino que de acuerdo a su contenido podemos valorar si es una buena influencia o no.
Lo que no podemos ignorar es precisamente esa presencia casi continua en la vida de la mayoría de la gente. Cuidemos lo que vemos, seamos críticos, abiertos, atentos. Utilicemos los filtros que nos dicta nuestra inteligencia.
