Una vez más vemos cómo en cuestión de minutos, con un fugaz chaparrón, las calles de mi barrio se convierten en ríos.
Para colmo, los encargados de refaccionar el pavimento de la esquina, de manera totalmente incompetente, crearon una laguna artificial que subsiste después de la lluvia.
Y los encargados de controlar -léase autoridades municipales- hacen la vista gorda, gracias al también gordo sobre con plata que se llevan al bolsillo.
Mi calle, la calle Congreso de Tucumán, a menos de veinte cuadras de la Plaza Independencia, continúa sin ser pavimentada, pese a ser una vía importante de circulación, por donde la línea 10 pasa regalándonos un baño de tierra cada quince minutos. Será verdad aquello de que en realidad no la pavimentan porque en los documentos municipales figura ya pavimentada?
Vaya a saber, lo cierto es que pasan los años, pasan las lluvias, y el problema continúa…

Mi patio, esa es la famosa continuidad espacial (acuífera).

Esquina de Congreso e Inca Garcilazo.

Congreso al 1900.

Inca Garcilazo al 300.

La misma cuadra hacia el este.

La puerta de mi casa.